15 de abril de 2014

Aceitadas zamoranas

En Zamora ya huele a Semana Santa.

Huele a incienso, a cera, a almendras garrapiñadas...

Y sobre todo huele a anís!!

No seáis mal pensados, por Dios, que no es que vayamos toda la semana calle arriba, calle abajo, con la botella de "Anís del Mono" debajo del brazo, que la procesión que llaman "de los borrachos" no es (si las inclemencias metereológicas no lo impiden un año más) hasta la madrugada de Viernes Santo.
No, no es ese el motivo del olorcillo a anisete.

Los culpables son éstas deliciosas pastas, típicas de la Semana Santa zamorana, y un pequeño obrador del Casco Antiguo, que consiguen que durante estos dias toda la zona de la Catedral huela a anís, y que zamoranos y visitantes asocien irremediablemente la Semana Santa con ese maravilloso olor.
Bueno, también consiguen abducirte, que te olvides de la "operación bikini", de la promesa que te hiciste de no probar más dulces hasta Navidades, y hasta de como te llamas,  y te pongas a la cola para llevarte cuarto y mitad de aceitadas recientitas...

¿¿No os lo creeis??
¿Queréis comprobar lo bien que huelen las aceitadas mientras se hornean??
Pues tenéis dos recetas a seguir:

La primera.


Ingredientes:

  • Una maleta
  • Manolo
  • Los niños
  • La abuela
  • Un vehículo motor (a elegir)
  • El perro (opcional)
Preparación:
  • Agarramos la maleta, los niños, la abuela, a Manolo y al perro en caso de haberlo.
  • Metemos en el vehículo de nuestra elección y ponemos rumbo a Zamora.
  • El tiempo dentro del vehículo variará dependiendo de lo lejos que vivamos, lo bien que conduzca Manolo y lo "pesaos" que se pongan los niños. 
  • Llegados al destino, nos desplazamos hasta el Casco Antiguo, es fácil, Zamora es pequeña, guiándonos del olor a anís y de las 3.000 personas que siguen la misma dirección. Una vez allí intentamos resistirnos a comprar las aceitadas, a ver si lo conseguís (y ya de paso vemos las procesiones que no es por presumir, pero son dignas de ver)

La segunda opción es preparar vosotros las aceitadas en casa y darle un tambor a los niños para que procesionen con el perro, mientras la abuela lo ve desde el sofá y Manolo maldice por lo bajo porque no puede ver el fútbol...
Dejo a vuestra elección la opción a seguir.

En los dos casos las aceitadas serán deliciosas.

En el segundo caso, la procesión no será lo mismo ;-)

Aceitadas zamoranas

Ingredientes:
  • 500 ml. aceite de girasol u oliva suave.
  • 3 huevos más 1 para barnizar las pastas
  • 500 gr. de azúcar 
  • 1125 gr. de harina
  • 120 ml. de anís ( o medio botecito de esencia de anís)
  • 1/2 sobre de levadura tipo Royal (polvos de hornear)
Preparación:

Empezamos mezclando la harina con la levadura y la tamizamos en un bol.
Añadimos el aceite y el azúcar y amasamos con las manos hasta que todo quede bien mezclado.
Agregamos el anís y los huevos de uno en uno, sin añadir el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado.
Trabajamos con las manos hasta que todo esté unido y formamos una bola. La dejamos reposar durante media hora. 
Pasado este tiempo vamos tomando porciones de la masa, formamos bolitas, las depositamos en la bandeja del horno y las aplastamos un poquito.
Realizamos un corte en forma de cruz sobre cada pasta (esto es meramente decorativo, pero muy característico de estas pastas) y las barnizamos con huevo.
Metemos en el horno precalentado a 180º durante 20 minutos aproximadamente, hasta que veamos que están doradas.


Sacamos del horno y ponemos sobre una rejilla hasta que esten completamente frías.

Notas:
Aviso para navegantes: Estas pastas son durejas, así que blandengues y personas con dentadura postiza o delicada, abstenerse! 
No obstante a medida que pasan los días se van ablandando. 
 

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