14 de diciembre de 2014

Conejo con setas, membrillo y castañas

Lo habéis notado, ¿verdad?

Ya está todo el mundo como loco por hacer cenas de empresa.

Yo creo que la gente solo va a estas cenas para ver al jefe bailando borracho y así poder reírse a su costa, a pesar de que al final de la noche todo el mundo acaba cantando el Asturias, Patria querida....
Pero lo mejor es cuando alguien, en el restaurante, escondido tras un ficus como un espía 007, consigue la exclusiva e inmortaliza al susodicho jefe bailando a lo Justin Bieber, estampita que viajará días después por ese grupo de whatsapp del trabajo, del que son miembros todos menos el jefe y el pelota.


Aunque a mí me parece que últimamente esto de las cenas de grupos se nos está yendo de las manos...
Sin ir más lejos, yo estoy que no doy a basto.
La cena especial de Navidad del club de encaje de bolillos, la del gimnasio (que ahora lo llaman gym), la de antiguos alumnos del curso de sexadores de pollos, la de clases de yoga...


Que no!!!

Que es broma!!!

Que no tengo ninguna cena de Navidad!!!
Debo de ser la única persona en España que no tengo ninguna cena de empresa, pero así es.

Pero no me preocupa mucho.

He decidido que me voy a dar un homenaje con este platazo de hoy.
Que se me termina el otoño y no os he traído ningún plato con productos de temporada! 
Y  además con unos productos de lujo, ya que tanto los membrillos como las setas y castañas son de mi tierra, de la comarca de Aliste en Zamora.



Así que ya sabéis, si vosotros tampoco tenéis cenas a la vista, podéis preparar este conejo e invitar a vuestro jefe...

O no. 



Preparación:

Comenzamos preparando los membrillos.
Los limpiamos bien de la pelusilla que los recubre y, sin pelarlos, los cortamos en cuartos, o en octavos si son grandes, y los rociamos con limón para que no se oxiden.
Los ponemos en una cazuela, cubrimos con agua y ponemos a fuego suave durante 45 minutos aproximadamente, o algo más si son muy grandes, hasta que los pinchemos y comprobemos que están tiernos pero sin que lleguen a deshacerse. 
Una vez cocidos los ponemos en un escurridor para que pierdan el exceso de agua de la cocción y reservamos.
Mientras tanto vamos limpiando las setas.
Con un paño húmedo vamos frotando suavemente hasta eliminar la tierra que puedan tener, ayudándonos de una brocha o cepillito si fuese necesario.
Si vamos a utilizar setas deshidratadas, las ponemos en agua hasta que estén hidratadas, unos 15 minutos, las escurrimos y reservamos. Reservamos también el agua en que las pusimos a remojo.
Comenzamos a preparar el conejo.
Cubrimos el fondo de una cazuela con aceite de oliva y  ponemos a fuego medio. Añadimos el ajo en láminas y cuando esté dorado lo retiramos.
Salpimentamos el conejo y lo doramos en la cazuela a fuego fuerte, en dos tandas si fuese necesario.
Cuando esté dorado lo sacamos a un plato, retiramos parte del aceite si fuese demasiada y añadimos las setas cortadas en láminas, que salteamos durante un par de minutos. Sacamos de la cazuela y reservamos.
Añadimos el vino a la cazuela y desglasamos, rascando el fondo con una cuchara de madera.
Una vez que se haya evaporado el alcohol, bajamos el fuego y añadimos la cebolla cortada en láminas.
Devolvemos el conejo a la cazuela, añadimos un poco de tomillo y romero y cocinamos a fuego bajo durante unos 45 minutos. 
Si se queda corto de agua, la vamos añadiendo según vaya necesitando, mejor caliente para no cortar la cocción.


Mientras se cocina el conejo seguimos preparando el membrillo y las castañas.
Hacemos un corte a las castañas y las ponemos a cocer en una cazuela durante 20 minutos aproximadamente, si son viejas necesitaran algo más de tiempo. Pasado este tiempo las sacamos de la cazuela, las pelamos, y las picamos menuditas.
En una sartén ponemos a calentar 20 gramos de mantequilla, una cucharada sopera aproximadamente, y cuando se funda añadimos las castañas picaditas. Salteamos hasta que vayan cogiendo color, momento en el cual añadimos 15 gramos de azúcar, una cucharada sopera.  Seguimos removiendo hasta que se comience a caramelizar, con cuidado de que no se nos queme, retiramos de la sartén y reservamos.
A continuación  cogemos los membrillos que teníamos cocidos, les quitamos las semillas y la zona que las rodea, que es bastante dura, y los troceamos en daditos, podemos dejar alguno en láminas que utilizaremos para decorar. En la sartén que hemos utilizado antes ponemos el resto de la mantequilla, cuando este fundida añadimos el membrillo y salteamos hasta que esté dorado. Añadimos entonces  el resto del azúcar y , cuando se caramelice, retiramos y reservamos.
Unos 10 minutos antes de que termine la cocción del conejo, añadimos a la cazuela el membrillo, las setas y las castañas para que se integren bien los sabores.

Y preparad un buen pan para pingar, porque está delicioso!!!

¡Que aproveche!!


Notas:

Desglasar es añadir un poco de líquido, vino blanco en este caso, a la cazuela donde hemos sellado una carne, para aprovechar los jugos y restos que han quedado adheridos a la cazuela, y aprovechar todo su sabor.
Si preparamos este plato con setas deshidratadas utilizaremos el agua de hidratarlas para añadirla al guiso, ya que parte del aroma de las setas se encuentra en este agua.
Como la mayoría de los guisos, este conejo está mejor al día siguiente, ya que los sabores se asientan, pero recién hecho también está estupendo.
Aunque la de hoy es una receta larga, es sencilla de preparar, y os aseguro que merece la pena el tiempo invertido en ella.



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