29 de octubre de 2015

Especial Halloween: Una merienda en casa de la bruja {Ratones de Halloween, Tortitas de la bruja, Chocolate del infierno y Limonada sangrienta}


¿Conocéis la historia de Hansel y Gretel?

Seguro que sí.


Dos hermanos que son abandonados en el bosque y que, tras varios días deambulando por él, se encuentran una casita de chocolate, que en realidad es la trampa de una malvada bruja para atrapar niños a los que engordar
 para luego comérselos.

La conocéis, verdad?


Esta es la historia que ha llegado hasta nosotros con el paso del tiempo, pero seguro que no conocéis la auténtica versión...


Pensadlo bien:

¿Una señora de pelo blanco, vestida de negro, que trata de cebar a dos inocentes niños hasta que no puedan más para que se pongan bien hermosotes??


¡¡Venga ya hombre, eso no era una bruja...


¡¡¡¡¡Era su abuela!!!!!


¿Qué una abuela no da miedo?


Pues si creéis eso, esperad a ver su reacción cuando os neguéis a comer el 5º plato de lentejas....


Pasaréis más miedo que Pinocho en "Bricomanía"!!


Pues bien, como se acerca Halloween, y nosotros, como buenos españoles nos apuntamos a todas las fiestas, hemos recreado esa merienda terrorífica con la que la abuela bruja trató de cebar a los dos hermanos...


P.D. Esto son solo algunas ideas por si celebráis Halloween, pero también las podéis poner en práctica si sois más de celebrar Todos los Santos, que un chocolate calentito, con tortitas y unos bollos se agradecen sea la fiesta que sea...


P.D.2 Y no, no es necesario que preparéis todo para la misma merienda, que nos conocemos.....


Tortitas de la bruja.



Unas terroríficas tortitas en las que podemos ver la silueta de nuestra bruja recortada sobre la luna llena!!!!
Para hacer estas tortitas vamos a preparar dos tipos de tortitas diferentes: las clásicas, que nos servirán de base (para hacer la luna) y las de chocolate (de las que recortaremos la silueta de la bruja).

Preparación:

Comenzamos preparando las tortitas clásicas




En primer lugar separamos las yemas de las claras y reservamos estas últimas.
En un bol tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y reservamos.
Aparte batimos las yemas con el azúcar con unas varillas, hasta que blanqueen y doblen su volumen. En ese momento añadimos el aceite y, a continuación la leche, batiendo hasta conseguir una mezcla espumosa.  
Vertemos esta mezcla poco a poco sobre la harina mientras vamos batiendo con las varillas con el fin de evitar que nos salgan grumos.
Una vez que tengamos lista esta mezcla montamos las claras a punto de nieve, y cuando estén firmes las añadimos a la mezcla anterior con movimientos envolventes para que no se nos bajen.
Dejamos reposar la mezcla unos 30 minutos.
Pasado este tiempo de reposo comenzamos a preparar las tortitas.
Engrasamos una sartén antiadherente con un poquito de aceite de girasol o mantequilla y, cuando esté caliente, vertemos la masa, ayudándonos de un cazo de servir, por ejemplo.
Dejamos que la tortita se haga durante un par de minutos aproximadamente, y cuando veamos que la masa empieza a burbujear y los bordes están cuajados, le damos la vuelta a la tortita ayudándonos de una espátula.
Dejamos que la tortita se haga por el otro lado, necesitará menos tiempo, y cuando esté lista la sacamos a un plato que cubriremos con papel de aluminio para que no se enfríen las tortitas mientras terminamos de hacerlas todas.

Notas
  • Si, al añadir la mezcla de huevo a la harina nos quedase algún grumo podemos ayudarnos de la batidora para deshacerlo.
  • Para montar las claras necesitamos que el bol donde vayamos a montarlas no tenga restos de ningún tipo (yema o algo de grasa) ya que de lo contrario, lo más probable es que no monten bien.
  • Si añadimos a las claras una pizca de sal ayudará a que se monten mejor.
  • Si queremos que las tortitas nos queden perfectamente redondeadas debemos verter la masa siempre desde el mismo punto, el centro de la tortita, es decir, sin extenderla ni mover el cazo sobre la sartén intentando darle nosotros forma redondeada a la masa. Si lo hacéis como os digo veréis que la forma redondeada sale sola.
  • Para echar la masa en la sartén yo uso un cazo de servir en vez de una jarrita porque así salen todas las tortitas del mismo tamaño.
  • Como quería que las tortitas quedasen claritas, en vez del tono algo más oscuro que suelen tener, una vez que la sartén estaba caliente, he bajado el fuego para que no quedasen tan doraditas (en una vitro graduada del 1 al 6 puse el fuego al 3).

A continuación preparamos las tortitas de chocolate:




En primer lugar ponemos la leche en un recipiente, le añadimos el zumo de limón y lo dejamos reposar durante 10 minutos a temperatura ambiente. Pasado este tiempo habrá adquirido una textura espesa, como de leche cortada o yogur. Esa es la textura que buscamos. Reservamos
A continuación separamos las yemas de las claras y reservamos estas últimas.
En un bol tamizamos la harina junto con el cacao, el bicarbonato y la sal y reservamos.
Aparte batimos las yemas con el azúcar con unas varillas, hasta que blanqueen y doblen su volumen. En ese momento añadimos el aceite y vertemos esta mezcla poco a poco sobre la mezcla de harina y cacao mientras vamos batiendo con las varillas con el fin de evitar que nos salgan grumos.
Por último añadimos la mezcla de leche y zumo de limón e integramos bien.
Una vez que tengamos lista esta mezcla montamos las claras a punto de nieve, y cuando estén firmes las añadimos a la mezcla anterior con movimientos envolventes para que no se nos bajen.
Dejamos reposar la mezcla unos 30 minutos.
Pasado este tiempo comenzamos a preparar las tortitas.
Engrasamos una sartén antiadherente con un poquito de aceite de girasol o mantequilla y, cuando esté caliente, vertemos la masa, ayudándonos de un cazo de servir por ejemplo.
Dejamos que la tortita se haga durante un par de minutos aproximadamente, y cuando veamos que la masa empieza a burbujear y los bordes están cuajados, le damos la vuelta a la tortita ayudándonos de una espátula.
Dejamos que la tortita se haga por el otro lado, necesitará menos tiempo, y cuando esté lista la sacamos a un plato que cubriremos con papel de aluminio para que no se enfríen las tortitas mientras terminamos de hacerlas todas.

Notas
  • La mezcla que hemos realizado con la leche y el zumo de limón es un sustituto del buttermilk que lleva la receta original y que yo no suelo encontrar. Si vosotros tenéis la posibilidad de utilizarlo, simplemente debéis sustituir la leche por la misma cantidad de buttermilk y eliminar el zumo de limón.
  • Si, al añadir la mezcla de huevo a la harina nos quedase algún grumo podemos ayudarnos de la batidora para deshacerlo.
  • Para montar las claras necesitamos que el bol donde vayamos a montarlas no tenga restos de ningún tipo (yema o algo de grasa) ya que de lo contrario, lo más probable es que no monten bien.
  • Si añadimos a las claras una pizca de sal ayudará a que se monten mejor.
  • Si queremos que las tortitas nos queden perfectamente redondeadas debemos verter la masa siempre desde el mismo punto, el centro de la tortita, es decir, sin extenderla ni mover el cazo sobre la sartén intentando darle nosotros forma redondeada a la masa. Si lo hacéis como os digo veréis que la forma redondeada sale sola.
  • Para echar la masa en la sartén yo uso un cazo de servir en vez de una jarrita porque así salen todas las tortitas del mismo tamaño.
  • Estas tortitas podemos hacerlas un poco más pequeñas, del tamaño aproximado de nuestro cortador, ya que lo que sobresalga del cortador serán restos que no vamos a utilizar.

Una vez que tengamos preparadas las tortitas de chocolate, recortamos las silueta de la bruja ayudándonos de un cortador de galletas y nos comemos los recortes que nos sobren de cada tortita...(ya sabéis que aquí no se tira nada...).
Ponemos una bruja de chocolate sobre cada tortita clásica, y ya tenemos listas nuestras tortitas de Halloween. que podemos acompañar de lo que deseemos: salsa de chocolate, nata montada, helado de vainilla, etc.

Las tortitas de chocolate están basadas en esta receta de Dulcesentimiento

Ratones de Halloween



Vamos a preparar unos deliciosos bollitos, estilo Doowap, pero con la masa chocolateada. 
Una peligrosa tentación!!!



Preparación:

En primer lugar ponemos la leche en un recipiente, le añadimos el yogur y el zumo de limón y lo dejamos reposar durante 15 minutos a temperatura ambiente. Pasado este tiempo habrá adquirido una textura espesa, como de leche cortada o yogur. Esa es la textura que buscamos.
Si utilizamos levadura fresca, la añadimos a esta mezcla y removemos para que se deshaga.
Le añadimos la miel, el azúcar y la sal y removemos para integrar todo.
Tamizamos la harina, si utilizamos levadura seca se la añadimos en este punto, y comenzamos a añadírsela a la mezcla anterior mientras removemos para integrar bien la harina.
Una vez que hayamos terminado de incorporar la harina comenzamos a amasar.
Si utilizamos amasadora, amasamos durante 15 minutos a velocidad baja con el accesorio gancho (si nuestra amasadora tiene una escala de velocidades del 1-6, amasaremos a velocidad 2). Debemos obtener una masa lisa y brillante.



Si amasamos a mano lo haremos hasta obtener una masa que no se pegue a las manos y que sea lisa y brillante.
No es necesario que amasemos durante 15 minutos seguidos, podemos amasar 3 minutos, dejar reposar la masa durante 4 minutos y amasar otros 3, hasta obtener una masa, ya que ese tiempo de reposo facilita el amasado.
Una vez que tengamos lista la masa la colocamos en un bol ligeramente aceitado, la cubrimos con un film que habremos untado con unas gotitas de aceite y lo dejamos reposar en un lugar cálido y alejado de corrientes de aire durante 1 hora aproximadamente, hasta que veamos que dobla su volumen.
Una vez transcurrido ese tiempo sacamos con cuidado la masa del bol y la depositamos sobre la encimera. Desgasamos ligeramente la masa y, ayudándonos de una rasqueta o un cuchillo bien afilado,la dividimos porciones. Podemos pesar cada porción para que todas sean del mismo tamaño. Las mías pesaban 60 gramos cada una.



A continuación formamos los bollitos.
Colocamos cada porción sobre la encimera y la aplastamos con cuidado. 
Si vamos a ponerle algún relleno, como pepitas de chocolate o mermelada, lo hacemos en este momento, depositándolo en el centro del disco de masa (foto 1), y comenzamos a darle forma al bollito.
Vamos llevando la parte exterior de la masa hacia el centro, como si hiciésemos un hatillo, estirando y dándole cierta tensión, pero sin apretar excesivamente. Cuando tengamos los bordes recogidos hacia el centro le damos la vuelta a la masa, poniendo esta parte que está más fea hacia abajo, y la parte que estaba en contacto con la encimera hacia arriba. Veremos que hemos obtenido cierta forma de bola y la superficie está más tensa.
Terminamos de darle forma de bola colocando las manos con las palmas hacia arriba y con el canto de la mano vamos remetiendo masa por debajo para que adquiera tensión, no demasiada, y crezca de manera adecuada. 
Comprenderemos mejor como darle forma a los panecillos con el siguiente paso a paso.



Una vez que tengamos lista la bola le daremos forma de ratoncito, estirando un poco de uno de los extremos, de manera que obtengamos una parte más ancha, el culete, y otra más estrecha, que sería el hocico.
Colocamos los bollitos en la bandeja del horno que habremos cubierto con papel sulfurizado y los barnizamos ligeramente con un poquito de agua.
Ponemos las almendras laminadas a modo de orejas y los dejamos levar en un lugar templado y alejado de corrientes de aire, durante 40 ó 50 minutos, hasta que doblen su volumen.
Transcurrido el tiempo de levado barnizamos los bollitos de nuevo con un poquito de agua y los horneamos en horno precalentado a 180º durante 12 ó 15 minutos, dependiendo del su tamaño.
Cuando estén ligeramente dorados los sacamos del horno, los pincelamos con la mantequilla que teníamos reservada y los dejamos enfriar sobre una rejilla.
Una vez que estén fríos nuestros bollitos, fundimos un poquito de chocolate, lo metemos en una manga pastelera a la que habremos cortado la punta muy poquito para hacer unos dibujos finos, y le pintamos la cola, los bigotes y la nariz. Para los ojos ponemos un par de gotitas del mismo chocolate y sobre él unos confetti de azúcar de color rojo.



Notas:



  • Los tiempos de levado son orientativos, ya que dependen de la temperatura ambiente, por lo que si ésta es fría, puede tardar más tiempo en levar y, por el contrario, si es elevada levará en menos tiempo.
  • No todas las harinas absorben la misma cantidad de agua, por lo que si veis que la masa necesita algo más de harina podéis añadírsela en el momento en que estamos amasando. Eso sí, recordad que esta masa es más bien blandita  si nos pasamos a la hora de añadirle más harina corremos el riesgo de que nuestros bollitos queden un poco secos.
  • Como la masa es de color oscuro es más difícil guiarnos por su color para saber si los bollos están listos, si bien es cierto que pasados unos 12 minutos aproximadamente el color varía y se oscurecen más. Si no lo tenemos claro, lo mejor es sacar un bollo del horno y, por la parte de abajo, para que no se estropee mucho, hacer un agujerito y así saber si ya están cocidos.
  • Si no queremos que nuestros bollos sean de chocolate, y preferimos unos "ratoncitos blancos" solo debemos eliminar el cacao en polvo y aumentar la cantidad de harina hasta los 220 gramos.
  • Estos bollos congelan perfectamente. Si vais a congelarlos, una vez fríos, los metemos en una bolsa para congelar o tupper y al congelador. Para descongelarlos con 5 minutos de horno es más que suficiente (en el microondas también quedan bastante bien).
  • Si los vais a congelar es mejor que le hagáis la decoración una vez descongelados.

    • Esta receta esta adaptada del libro "Postres y otras dulcerías" de Pamela Rodriguez.

      Chocolate del infierno


      Un delicioso chocolate a la taza, con un ingrediente inesperado, guindilla, para transportarnos a las mismas puertas del infierno, o del cielo, con su delicioso sabor.
      El chocolate no pica excesivamente, pero si van a tomarlo niños mejor sustituir la guindilla por canela en polvo.



      Preparación:

      Comenzamos troceando el chocolate y reservamos.
      En un cazo ponemos el agua al fuego (excepto un vasito que reservamos para desleir la maizena) junto con el azúcar y lo llevamos a ebullición.
      En el momento en el que arranque a hervir apartamos el cazo del fuego, incorporamos el chocolate que teníamos reservado removiendo  hasta su completa disolución.
      Disolvemos la maizena en el vasito de agua que teníamos reservado y lo añadimos al cazo junto con la cucharadita de cayena en polvo. Mezclamos bien y devolvemos el cazo al fuego hasta que la 
      mezcla espese, removiendo continuamente para que no se pegue.



      Notas:
      • Podemos aumentar la cantidad de azúcar si nos gusta el chocolate más bien dulce.
      • Del mismo modo podemos aumentar la cantidad de guindilla, todo depende de lo valientes que seáis... ;-P
      • Para decorar el chocolate he utilizado unos merenguitos que tenía en casa a los que he pintado ojos y boca con un poquito de chocolate fundido. Si no tenéis nada parecido y queréis darle el toque "jalogüinero" podéis utilizar nubes, de las que vienen en tamaño pequeñito. O incluso los más osados podéis pasar directamente de ponerle tanta chuminada al chocolate, jejeje.
      • El rato que debemos dejar el chocolate al fuego una vez añadida la maizena depende de la consistencia que queráis obtener, a más tiempo al fuego, más espeso el chocolate.
      Limonada sangrienta




      Para este refresco tan terrorífico hemos utilizado la receta de la limonada de fresa que vimos aquí, pero para los que no la hayan visto, vuelvo a poner aquí la receta.



      Preparación:

      En primer lugar vamos a preparar un almíbar para endulzar la limonada. 
      Al endulzarla con almíbar en vez de con azúcar evitamos que, pasadas unas horas, esta se deposite en el fondo de la jarra o botella.
      Para preparar el almíbar ponemos en un cazo el agua junto con el azúcar y las fresas (excepto 3 ó 4 que reservamos para decorar) lavadas, sin pedúnculo y troceadas, y llevamos a ebullición. 

      Cuando llegue a ebullición bajamos a fuego medio y dejamos unos 5 minutos al fuego hasta que el azúcar se disuelva por completo. Apartamos del fuego y dejamos que se enfríe.
      Mientras, vamos exprimiendo los limones, reservando si queremos alguna rodajita para decorar.
      Al zumo obtenido le añadimos el agua y reservamos.
      Una vez que el almíbar esté frío lo colamos para eliminar los restos de las fresas y lo añadimos a la mezcla de zumo de limón y agua que teníamos reservada.
      Cortamos en láminas las fresas que habíamos reservado parar decorar y las añadimos a la limonada junto con alguna rodajita de limón y llevamos al frigo hasta el momento de consumir para que este bien fresquita.

      Notas 
      • Podemos sustituir las fresas por cualquier otro fruto rojo.


      4 comentarios:

      1. Hola Leti! Estoy descubriendo tu blog y te puedo decir que desde hoy me quedo por aquí! que cosa mas linda esos ratoncitos! y que buenas ideas para halloween! Me he enamorado de blog a primera vista :)
        Un beso,
        Karen

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        Respuestas
        1. Muchas gracias Karen, y bienvenida!! Desde luego no se puede negar que Halloween da muuuucho juego, jajaja!! y te prometo que los ratoncitos son tan simpáticos como deliciosos.
          Un besote preciosa

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      2. Babeo por las recetas y ...no te digo por las fotos.

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