5 de noviembre de 2016

Bizcocho de pera y almendra








Lo  reconozco, no me entusiasma el frío.

Es así.

Sería feliz si viviese en un eterno verano...
O primavera. Pero primavera de las de verdad, de esas templaditas y con sol, no de las que nos están viniendo por estas tierras los últimos años, que eso no es primavera ni es ná.



Pero a falta de que me toque la primitiva (la de los millones, no la vecina del 6º) y pueda pasar los inviernos en un sitio más cálido, pues me tocará seguir pasando frío y apañándome como pueda.

Y es que una cosa está clara, el que no se consuela es porque no quiere.
Así que habrá que ser optimista: que tenemos que pasar el invierno en un sitio frío, pues nos abrigamos y ¡a lucir botas y sombreros!!

Sí, esos mismos sombreros que recién comprados cuelgas en el perchero para que no se deformen...y ahí se quedan todo el invierno porque te da vergüenza ponértelos, a pesar de que le juraste y perjuraste a tu marido que "ese sí que te lo ponías, de verdad, de verdad".


Por suerte con las botas no tengo problema.

¡Me encantan!

Pero hay unas que me gustan especialmente: las botas de agua.
Que es ponértelas y empezar a buscar charcos como una loca para pisarlos bien requetepisaos con una sonrisilla de felicidad en la cara (como una niña vamos).


A no ser que te pase como a mí y el año que por fin te decides a comprar las susodichas botas resulte ser el más seco del último medio siglo (que no lo digo yo ¿eh? que lo decía el señor del tiempo!!).
Qué sólo me faltó sacar a San Isidro en procesión para que cayesen unas gotas y así poder estrenar las dichosas botas!!

Pues nada, que ya veis que me gusta protestar mucho, pero en el fondo termino viéndole el lado positivo a todo.


Y es que ¡qué sería de nosotros si no hiciese frío para poder volver a encender el horno!! Con mayor motivo si es para preparar un bizcocho tan delicioso como el que os traigo hoy.
De pera y almendra.
Dos ingredientes que le van a aportar una jugosidad increíble a nuestro bizcocho. Y si además le añadimos especias como la canela o el jengibre, le damos un punto estupendo y no os imagináis el olor tan maravilloso que desprende mientras se hornea!!

Ya veréis, ya.

Y con esto y un café calentito (o infusión, o chocolate...) ya puede venir todo el frío que quiera!!

Vamos a por la receta!!




Preparación:
Precalentamos el horno a 180º.
Comenzamos tamizando en un bol la harina, la almendra molida, la levadura, la canela y el jengibre y reservamos.
Una de las peras la pelamos, la cortamos en daditos y reservamos.
La otra pera la lavamos bien, sin pelarla, la cortamos en cuartos y le quitamos el corazón.
A continuación cortamos cada cuarto en láminas, procurando que nos queden las láminas unidas por la parte más próxima al rabito, para así poder colocar la pera formando un abanico para decorar el bizcocho. Reservamos
A continuación ponemos en un bol los huevos y el azúcar y los batimos con las varillas hasta que blanqueen y doblen su volumen.
En ese momento añadimos la mantequilla, que tendremos en punto de pomada, y la esencia de vainilla, batiendo hasta que se integren. 
Incorporamos la mezcla de harina, almendra, levadura y especias con movimientos envolventes, ayudándonos de una espátula de silicona, mezclando lo justo para que esté integrada.
Añadimos la pera que tenemos cortada en dados y mezclamos suavemente con la espátula para integrarla.
Engrasamos el molde y vertemos en él la masa.
Cubrimos con las láminas de pera que teníamos reservadas y espolvoreamos con las almendras laminadas.
Llevamos al horno durante 30-35 minutos aproximadamente, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio. 
Sacamos del horno y dejamos templar sobre una rejilla.
Cuando este templado desmoldamos y dejamos que enfríe completamente en la rejilla.

Notas:


  • La mantequilla en pomada no es más que una mantequilla a temperatura ambiente, de modo que esté blandita pero no derretida. Para conseguirla simplemente debemos sacar la mantequilla del frigorífico con antelación.
  • El tiempo de cocción puede variar en cada horno, de modo que lo mejor es ir probando a partir del minuto 35 si nuestro bizcocho está listo. Para comprobarlo pinchamos el bizcocho con un palillo o brocheta y si sale limpio es que ya está listo.

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