8 de junio de 2016

Tarta de Santiago


Oye, ¡que por más que la busco no la encuentro!

No tengo ni idea de dónde se puede haber metido.

No sabéis de que hablo, claro.

Pues de la primavera!!

Porque no sé cómo estaréis por ahí, pero aquí hemos pasado directamente del invierno al verano.

Así, sin anestesia!

Si hace una semana todavía hacía falta una cazadora por las mañanas, y ahora ya estamos en sandalias...


Y ante estas temperaturas que tenemos, no me ha quedado más remedio que rendirme a la evidencia y hacer el temido cambio de armarios...
Más que nada, porque me entraban sudores solo de pensar que mis jerseys de lana seguían ahí, guardaditos en los cajones.

Así que, finalmente, el otro día me armé de valor y me lancé.

Y quién me mandaría a mí!!


Pero si yo el año pasado guardé en los altillos un montón de ropa de primavera-verano preciosa y ahora al sacarla no he encontrado más que trapillos...

¡Ay! ¡Si es que no me gusta nada!!

Solo veo mucha ropa con estampados que no sé cómo voy a combinar entre si.
Que digo yo, si esta ropa ya la tenía el año pasado... cómo demonios me he vestido yo los últimos veranos de mi vida?
No será que me estoy haciendo mayor, ¿verdad?


En fin, que después de poner no-se-cuantas lavadoras, planchar y ordenar los armarios, ya voy viendo la ropa con otros ojos...

Eso sí, hay muchas camisetas que no van a pasar la criba de ninguna de las maneras porque no veáis lo mal que les ha sentado el invierno, cómo han encogido...(ejem).

Pues nada, que aún a riesgo de que me siga encogiendo la ropa, y antes de que llegue el calor infernal que no nos deje ni encender el horno, os traigo uno de mis dulces favoritos, la tarta de Santiago.
La receta es de mi querida Pam, del blog Uno de Dos, y aparece en su libro "Postres y otras dulcerías", que os recomiendo muchísimo, ya que tiene unas recetas fantásticas y con la seguridad de que todas os van a salir a la primera. ¡Os lo digo yo!



Seguro que todos habéis probado alguna vez la tarta de Santiago, y si no es así, os aconsejo que lo hagáis cuanto antes, ya que es facilísima, no necesitáis usar ni siquiera la batidora, y el resultado es espectacular, una tarta muy jugosa y con un toque de limón estupendo.


No me lío más y vamos a por la receta:



Preparación:

Precalentamos el horno a 180º.
En un bol ponemos los huevos junto con el azúcar y la ralladura de limón y mezclamos los ingredientes sin batir en exceso, solo hasta que queden integrados, para no incorporar aire a la mezcla.
A continuación añadimos la almendra molida y mezclamos para que la masa quede perfectamente integrada.
Engrasamos los moldes y vertemos en ellos la mezcla.
Horneamos durante 20 minutos aproximadamente hasta que veamos que la superficie adquiere un color dorado y, al pinchar la tarta con un palillo, este sale limpio.
Sacamos del horno y dejamos templar sobre una rejilla.
Una vez que este templado desmoldamos y dejamos enfriar completamente sobre la rejilla.
Cuando la tarta haya enfriado completamente, colocamos sobre ella una plantilla con la característica cruz de Santiago, y espolvoreamos con azúcar glas. A continuación retiramos la plantilla con cuidado.
Y a disfrutar!!!

Notas


  • Para esta cantidad de masa podemos utilizar un molde grande, de unos 24 cm, o bien 6 pequeños de unos 12 cm aproximadamente, si bien yo prefiero utilizar solo 5, de manera que las tartaletas quedan un poco más gorditas y esponjosas (si, ya se que soy una rebelde...)
  • Para realizar la plantilla podéis descargar la imagen de internet e imprimirla en cartulina o un papel gordito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué opinas??